Poema: Cómo amo venir a Ti

Tengo una tendencia natural a querer cargar con el peso de mi propia culpa, de mi dolor… e incluso del dolor de otros. Pero no hemos sido llamadas a llevar nuestro propio yugo, sino el Suyo, que es ligero.

Jesús es bueno. Y aunque inevitablemente pasemos por temporadas donde las aguas braman, nuestro corazón sí puede permanecer en descanso, porque Él ha prometido darnos reposo para el alma. (Mat. 11: 28-30)

Este poema nace de una realidad muy personal: cada vez que vengo a Dios, aun sin palabras perfectas, o incluso sin palabras, Él me recibe con brazos abiertos y mi corazón es animado.

Amo venir a Él, incluso cuando no quiero.

Sé que puede sonar ilógico, pero muchas veces dar ese primer paso, cuesta. Oro porque seas animada a correr a Sus brazos una y otra vez, aun cuando la vida duela:

«Ruge el mar,
sube la marea,
el viento azota;
pero cómo amo venir a ti.

Tú eres quien me ha escogido
y me has traído a ti
para habitar siempre en ti.
Cómo amo venir a ti.

A veces olvido cuánto me amas,
a veces me cuesta comprender tus caminos,
a veces, solo a veces, pienso que te has apartado;
pero cómo amo venir nuevamente a ti.

Tú eres la fuente de mi gozo,
tú eres la razón de mi ser,
tú le das sentido a mi vida,
tú me has dado la vida.
Cómo amo venir a ti.

Cristo hermoso,
gracias por cargar con mi pecado,
gracias por morir en mi lugar,
gracias por resucitar.
Cómo amo venir a ti.

Cercano eres a tus hermanos,
cercano a tus amados,
cercano en las buenas y en las malas,
cercano cuando ya no puedo más.
Cómo amo venir a ti,
pues tú viniste primero por mí.»

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