Expectativas rotas en manos de un Dios fiel

La vida no siempre resulta como la esperamos: los planes cambian, surgen imprevistos, y a veces, las expectativas que teníamos simplemente no se cumplen.

Debo confesar que múltiples veces mi reacción natural ha sido amargarme y cuestionar los planes de Dios. Pero al recordar la Pascua, me doy cuenta de que no soy la única que ha luchado con expectativas no cumplidas.

Muchos esperaban algo distinto de Jesús, algo que tuviera más sentido a sus ojos… y aún así, Dios estaba obrando exactamente como debía. Aquí unos ejemplos:

  • Los judíos esperaban un líder político que los liberara del imperio romano, no a un hombre que se sentara a la mesa con pecadores y publicanos.
  • Los judíos esperaban ser reconocidos por su devoción, no a alguien que les enseñara que la verdadera ley era la del corazón.
  • Los propios discípulos de Jesús esperaban a alguien grande en poder y majestad, no a alguien que les lavara los pies y reformulara el significado de grandeza.
  • Tampoco ellos lograron entender que la batalla a la que Cristo se enfrentaba no era contra los fariseos y sacerdotes en sí, sino una batalla espiritual, contra las huestes de maldad.

El camino a la cruz, estuvo lleno de expectativas rotas desde la perspectiva humana, pero no en la perspectiva de Dios. Era necesario que Jesús, despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores sufriera el peso de nuestro pecado, para que fuesemos justificados delante de Dios. ¡Cuánto amor se nos ha concedido!

Gracias a Su maravillosa obra, quienes hemos puesto su fe en Él podemos gozar de una relación en paz con Dios. Tenemos el privilegio de ser llamadas Sus hijas. Somos herederas y vivimos bajo un nuevo Reino gobernado por el Rey perfecto, Aquel que también ha prometido volver.

Así que, querida amiga, si estás batallando con alguna situación en tu vida que no es como esperabas, encuentra consuelo en que tu vida está en manos de un Dios bueno, quien es fiel a Su Palabra.

  • Él no te dejará ni te desamparará. (Deut. 31:6)
  • Él cumplirá Su propósito en ti y no abandonará la obra de Sus manos. (Sal. 138:8)
  • Él te perfeccionará hasta que Cristo regrese. (Filipenses 1:6)

Porque si algo nos recuerda la Pascua es esto: lo que parecía el final, en realidad era el cumplimiento del plan perfecto de Dios para la humanidad.

Para profundizar:

  • Medita en Isaías 53: ¿Cuál fue el costo de nuestra paz con Dios?
  • ¿Quién está sentado en el trono de tu vida? ¿Puedes confiar en él?

Te abrazo a la distancia. Felices Pascuas <3

Compartir:

Deja un comentario