No estás sola

Nunca fui consciente de lo valiosas que eran las celebraciones familiares hasta que migré. A algunas personas les afecta más, a otras menos. A mí el contraste me golpeó: pasar de puro ruido, sol, familia, abrazos y sobremesas interminables a invierno, silencio, estudio y rutina. Me marcó profundamente, especialmente en Navidad.

Y aunque Dios me regaló hermosas familias que me abrieron sus puertas, la nostalgia seguía ahí. Si te soy honesta, sin Cristo probablemente habría terminado como el Grinch —ese personaje que detesta la Navidad— porque la soledad duele, y duele más cuando parece que todo el mundo avanza, está feliz y completo… menos tú.

Pero fue precisamente ahí donde aprendí una de las verdades más hermosas del Evangelio:
lo más valioso de la Navidad es Jesús mismo, Aquel que vino a estar con nosotras.

Él, siendo Dios, eligió hacerse hombre para estar cerca. María daría a luz a un Hijo y Su nombre sería Jesús. Y Mateo, citando a Isaías, nos revela esta verdad que lo cambia todo:

“Y llamarán su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” — Mateo 1:23

Dios con nosotras.
No solo en los días bonitos, ni solo en los malos. Sino siempre.

Jesús, siendo Dios desde la eternidad, se hizo hombre y habitó entre nosotros para revelarnos la presencia misma de Dios.

Y esa presencia tuvo un precio: El Hijo de Dios murió voluntariamente en una cruz por nuestros pecados y, en sus horas más oscuras, experimentó algo que jamás había experimentado:
— el abandono de sus amigos,
— y aún peor, la separación de Su Padre (Mateo 27:46).

¿Por qué?
Para que tú y yo podamos decir, con toda certeza, que Dios nunca nos abandona.
Jesús experimentó el abandono más desgarrador para que tú y yo jamás sepamos lo que es ser abandonadas por Dios.

Por eso, aunque hoy te sientas sola, la verdad es esta:
si perteneces a Cristo, nunca estás sola. Él te ve, Él te acompaña y te sostiene.

Jesús es Dios contigo.
Contigo cuando un familiar está enfermo.
Contigo cuando falta alguien en la mesa.
Contigo cuando no alcanza para la cena navideña.
Contigo en la tristeza que no sabes cómo explicar.
Contigo en tus anhelos insatisfechos…
Contigo siempre.

Para anotar y recordar

Quisiera terminar dejándote algunos versículos que sé que pueden ser de gran aliento en esta temporada. Escríbelos. Guárdalos. Repítelos hasta que se vuelvan verdad en tu mente y tu corazón:

• “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente… porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.” — Josué 1:9
• “No temas, porque yo estoy contigo… siempre te ayudaré.” — Isaías 41:10
• “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días.” — Mateo 28:20
• “Dios es nuestro amparo y fortaleza… por tanto, no temeremos.” — Salmo 46
• “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” — Romanos 8:31

Él está a tu favor. Él está contigo, no lo olvides <3

Compartir:

Deja un comentario